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La semana sin peleas entre hermanos

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El motivo

Como evitar las peleas entre hermanos

Las peleas entre hermanos son algo habitual. Es su manera de competir por la atención de los padres. En ocasiones, ven al otro niño como una amenaza: creen que puede robarles una atención que ellos querrían en exclusiva. De ahí que surjan celos y rivalidades.

Pero los conflictos también pueden ser educativos para los pequeños si se les orienta sobre la manera de resolverlos. Les pueden enseñar a comunicarse de manera efectiva y a negociar, además de potenciar en ellos valores como la tolerancia o el respeto.

Para ello, el papel de los padres es decisivo. Si adoptan una actitud conciliadora y animan a los niños a evaluar la situación, negociar y buscar una solución por sí mismos, les ayudarán en su proceso de maduración y les facilitarán las pautas para que puedan resolver conflictos posteriores de manera autónoma.

La semana sin peleas entre hermanos

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Misión para hacer durante un semana
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A partir de 3 años

Objetivo

Pasar una semana sin pelearse con sus hermanos. Sería preferible que asignaras la misma misión a todos los niños de la familia, pues así cooperarán para superar el reto. El objetivo es que, durante esa semana, sean capaces de portarse bien, respetar los espacios y actividades de los demás y negociar positivamente ante cualquier conflicto.

La semana sin peleas entre hermanos

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La recompensa

Nada más indicado que una actividad familiar como recompensa para esta misión. Podríais optar por cualquier propuesta que os permita disfrutar del tiempo libre juntos y que implique interacción entre los niños: salir a pasear en bicicleta, visitar un museo, una partida de un juego de mesa colectivo… Lo importante es que la actividad sea escogida por los hermanos de común acuerdo. Y sin pelearse, por supuesto.

La semana sin peleas entre hermanos

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Sugerencias

Antes de iniciar la misión, habla con los hermanos para establecer las pautas de comportamiento. Indícales que deberán ponerse de acuerdo si, por ejemplo, quieren jugar con el mismo juguete o ver dos programas distintos en la televisión, que deberán formular sus ideas como sugerencias y no como órdenes, etc.

Si, pese a todo, surgen conflictos entre los niños, trata de intervenir lo menos posible. Después de averiguar qué ha sucedido, anímales a negociar y buscar la mejor solución para ambos desde la tolerancia y el respeto. Pídeles que expongan sus motivos y que escuchen los del otro hermano para que puedan sentir empatía.

Evita buscar culpables, tomar partido o comparar el comportamiento de los hermanos. Tampoco debes juzgarles o criticar las posibles soluciones que propongan para solucionar el conflicto. Si ves que no son correctas, anímales a buscar alternativas; pero no les ofrezcas tú ideas para que sean ellos quienes encuentren la solución. Y, sobre todo, refuerzo positivo: no olvides elogiar sus esfuerzos por resolver el conflicto de la manera adecuada.

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