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Los niños y la leche

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El motivo

Calcio para crecer fuertes

Para mantener la buena salud de nuestros huesos, necesitamos seguir una alimentación equilibrada especialmente rica en calcio. Tomar el aporte necesario de calcio es básico en la niñez y en la adolescencia, cuando se está desarrollando nuestra masa ósea; a partir de los 16 años, y a medida que aumenta la edad, la absorción de calcio disminuye.

La mejor manera de conseguirlo es bebiendo leche: además de proporcionarnos un completo cóctel de nutrientes, este alimento cuenta con un alto contenido en calcio.

Aunque los expertos aconsejan tomar a diario entre 2 y 4 raciones de leche, o lácteos en general, mucha gente no lo hace. Concienciar a tu hijo para que adopte ese hábito le ayudará a mantener los huesos en plena forma.

Los niños y la leche

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Misión para hacer a diario
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A partir de 2 años

Objetivo

Consumir entre 2 y 4 raciones de lácteos al día, en función de la edad de tu hijo. Y por lácteos se entiende tanto la leche como sus derivados: yogur, queso, cuajada, etc. Los podrá repartir entre las diferentes comidas de la jornada, aunque conviene que una de las tomas corresponda siempre al desayuno.

Los niños y la leche

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La recompensa

¿Qué tal si le ofreces a tu hijo la posibilidad de tomar un helado el sábado o el domingo si cumple su misión durante la semana? Esta recompensa tiene truco, ya que con ella ganaréis ambas partes: el niño, porque lo verá como un premio delicioso y atractivo; y tú, porque le estarás ofreciendo un alimento nutritivo que contiene vitaminas, proteínas y minerales. Y, si está elaborado con leche, contribuirá a reforzar su aporte de calcio.

¿Os animáis a preparar los helados vosotros mismos en casa? Aquí tienes algunas recetas fáciles.

Los niños y la leche

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Sugerencias

Para que tu hijo no se canse de beber siempre leche, combínalo con el consumo de otros lácteos. Pero ten en cuenta que las raciones variarán de un producto a otro: para sustituir a un vaso de leche necesitas unos 100 gramos de queso fresco, por ejemplo, o dos yogures.

Si se resiste a la leche, prueba a mezclarla con otros alimentos para atenuar su sabor. El cacao en polvo es la solución más tentadora, pero tienes otras alternativas, como añadirle trocitos de galleta a modo de tropezones o servirla en un tazón con cereales. También puedes preparar batidos de frutas con ella o incluirla en purés o cremas de verduras.

Asegúrate de que tu hijo te ve tomando leche a ti también. Si compartes con él ese hábito durante el desayuno o la merienda, le animarás a seguir tu ejemplo.

También pueden aportar calcio al niño vegetales verdes como las espinacas, legumbres, sardinas o frutos secos. Aunque el organismo no absorbe tan fácilmente ese calcio como el que contienen los lácteos.

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