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Niños educados

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El motivo

Niños educados con Little Hero APP

Saludar al llegar a algún sitio, decir “por favor” cuando pedimos las cosas, dar las gracias, disculparnos si actuamos incorrectamente, despedirnos al marchar… Son normas de cortesía que mejoran la convivencia en sociedad. Y tu hijo debería adoptarlas cuanto antes.

Para la socialización del niño es básico que aprenda a tratar a los demás con respeto y consideración, de igual manera que él merece ser tratado. Y no hay mejor lugar para empezar a aprenderlo que el ámbito familiar. A través del ejemplo que los adultos y otros niños mayores que él podáis darle, tu hijo comprenderá que una comunicación positiva favorece las relaciones con los demás.

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Misión para hacer a diario
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A partir de 2 años

Objetivo

Aprender a tratar a los demás con educación. Para empezar, puedes proponerle una misión sencilla: acostumbrarse a saludar siempre a las personas con las que se cruce al entrar o salir de algún lugar. A partir de ahí, ya irá adaptando otras normas de cortesía, como dar las gracias o pedir perdón.

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La recompensa

Una buena manera de poner en práctica las normas de cortesía que vaya aprendiendo es convertir a tu hijo en anfitrión. Así que, ¿por qué no organizas una pequeña fiesta en casa con sus amigos como recompensa? El niño tendrá que comprometerse a recibirlos y saludarles cuando lleguen y a comportarse con ellos de manera educada.

Anímale a pensar contigo el menú para la fiesta e incluso a participar en su preparación. Aquí tienes algunas sugerencias.

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Sugerencias

Un hábito no se adquiere de la noche a la mañana. Así que deberás tener paciencia e ir recordándole al niño que debe saludar hasta que se acostumbre a hacerlo por si solo. En estos casos, la repetición es básica para conseguir una rutina.

Si olvida saludar en algún momento, no le regañes. Señálaselo, para que sea consciente de ello, y explícale cómo debería haber actuado. Dale la oportunidad de enmendarlo: se puede disculpar diciendo, por ejemplo, “Antes no te he saludado, iba distraído”.

Elogia sus progresos. Hazle notar lo bien que se sienten los demás cuando se muestra educado y lo bien que se siente él también. Así le animarás a mantener el hábito y reforzarás su autoestima.

Para ponérselo fácil, puedes plantéaselo como un juego. Ayúdale a indagar qué palabras utilizan en otros países para dar la bienvenida o despedirse: de esa manera verá la importancia que tiene el saludo en todo el mundo.

Y recuerda que hay que dar ejemplo. No puedes pedirle a tu hijo que sea educado si la gente de su entorno no aplica esas normas de cortesía.

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