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Pescado para niños

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El motivo

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Uno de los ingredientes imprescindibles para una dieta equilibrada es el pescado, tanto blanco como azul. Sus beneficios nutritivos para los más pequeños son evidentes. De entrada, el pescado es una importante fuente de proteínas, esenciales para el crecimiento infantil. Su contenido en proteínas, que ronda el 20%, es semejante al de la carne, aunque presenta menos grasa porque contiene más agua.

Cuenta también con un destacado contenido en vitaminas. Los pescados que se consumen con espina, como anchoas o sardinas, son una interesante fuente de calcio. Además, el pescado azul es rico en grasas Omega 3.

La ración de pescado que debe incluir un niño en su dieta variará en función de su edad, entre otros factores. Los expertos aconsejan aumentar progresivamente la cantidad de pescado a consumir hasta llegar, en edad escolar, a las 3 o 4 raciones a la semana si es pescado blanco o las 2 o 3 raciones si es pescado azul.

Pescado para niños

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Misión para hacer de lunes a viernes
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A partir de 3 años

Objetivo

Introducir en la dieta de tu hijo la ración semanal recomendada de pescado. Lograr que identifique de qué tipo de pescado se trata (blanco o azul) y que adopte el hábito de comerlo por su propia voluntad, sin tener que convertirlo en una lucha constante.

Pescado para niños

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La recompensa

Si le pides a tu hijo que cumpla la misión de lunes a viernes, puedes reservar el fin de semana para la recompensa. Aprovecha la excusa para organizar una salida familiar que podáis disfrutar todos juntos, como ir a comer a un restaurante especializado en pescado. Más divertido todavía puede resultar visitar un mercado, para que el niño pueda ver el pescado fresco y empiece a aprender a identificarlo, o ir a una lonja de pescado y asistir a una subasta.

Pescado para niños

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Sugerencias

Procura que tu hijo se vaya acostumbrando al pescado de manera progresiva. Empieza por darle poca cantidad y ve aumentándola. Con el tipo de pescado, lo mismo: intenta introducir en el menú primero pescados blancos como el lenguado o la merluza, que tienen un sabor más suave; más adelante ya pasarás a los azules, como el atún o la sardina, y a los mariscos. También puedes avanzar progresivamente con las texturas: dáselo primero triturado, para que le sea más llevadero, y después en trozos.

No intentes obligarle a comer pescado. Para convencerle, busca la variedad que más le pueda gustar, por su sabor o su textura, así como la presentación que le resulte más atractiva. Si las espinas son un problema para el niño, elige pescados limpios. También te puede ser útil disimular su sabor aderezándolo con salsas o hierbas aromáticas, o si no servirlo rebozado o en sopas, purés, paellas, croquetas, flanes, buñuelos, bocadillos, pizzas…

Varía el tipo de pescado y la presentación para que no se aburra de comer siempre lo mismo y para darle opción a descubrir otras alternativas que puedan gustarle. Intenta buscar maneras imaginativas de prepararlo y animar al niño a participar contigo en la elaboración del plato. Aquí tienes algunas recetas interesantes:

- Pescado con patatas que es un pescado

- Albóndigas de salmón

- Otras cinco recetas para que los niños coman pescado

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