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Visita museos con tus hijos

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El motivo

Museos con niños

Visitar un museo es una manera de acercarnos a otras culturas, otras épocas u otras maneras de entender la vida. Es el complemento perfecto a la lectura de un libro de conocimiento, pues nos permite descubrir el arte, la cultura, la historia o la ciencia de una forma más práctica y cercana.

El Consejo Internacional de Museos decidió crear el Día Internacional de los Museos para sensibilizar al público sobre su papel en el desarrollo de la sociedad. Ese día, que se celebra el 18 de mayo, museos de todo el mundo organizan conferencias, talleres y otras actividades, además de jornadas de puertas abiertas. Por esas fechas se celebra también la Noche de los Museos, que invita a descubrirlos desde otro punto de vista.

Quizás te asuste la idea de visitar museos con tu hijo, sobre todo si los imaginas como lugares casi sagrados y ajenos a los niños. No te equivoques: nunca es demasiado pronto para llevarles a un museo. Sólo hay que saber escoger el espacio adecuado y planear una visita educativa y divertida a la vez.

Visita museos con tus hijos

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Misión para hacer un día
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A partir de 3 años

Objetivo

Ir de visita a un museo para descubrir sus exposiciones y aprender a comportarse correctamente en estos recintos. Si lo planteas como una salida familiar, podrás convertirlo en una actividad educativa para todos que os ayudará a estrechar lazos.

Visita museos con tus hijos

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La recompensa

La propia salida ya será una recompensa en sí misma para tu hijo, aunque la puedes complementar con un premio relacionado con el contenido del museo que visitéis. Por ejemplo, puedes comprarle un recuerdo en la tienda del museo. Si al niño le ha gustado especialmente lo que ha aprendido y crees que puede convertirse en una nueva afición, aprovecha para regalarle algo que le ayude a profundizar en la materia: un set de pintura si era un museo de arte, un libro sobre animales si era un museo de zoología…

Visita museos con tus hijos

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Sugerencias

Antes de ir al museo, prepara a tu hijo para la visita. Para ir despertando su curiosidad, explícale de forma atractiva qué encontraréis allí; puedes apoyarte con fotos que le avancen lo que vais a ver. Adviértele también sobre el comportamiento que deberá tener en el museo: ofrécele argumentos para que entienda por qué no debe correr, gritar o tocar los objetos.

Selecciona las zonas del museo o las exposiciones que puedan interesarle más al niño, y acompaña el recorrido con explicaciones sobre lo que vais observando. No se trata de aportar datos históricos o técnicos, sino de contarle anécdotas y curiosidades. Además, puedes inventar juegos que le inviten a fijarse bien en las obras y analizarlas.

No es imprescindible que acabéis la visita en un solo día. Si te empeñas en completar el recorrido, es posible que tu hijo se aburra y guarde un mal recuerdo de la experiencia. En cambio, si abandonáis la visita cuando el niño todavía no está cansado, será más fácil que quiera repetir.

Ten en cuenta también que muchos museos disponen de programaciones familiares adaptadas a las necesidades de los más pequeños.

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